Benedicto XVI, el Papa no viajero

La esperada y grata noticia se confirmó el 12 de diciembre de 2011: Benedicto XVI tiene previsto realizar un viaje a Cuba y a México, a finales de marzo del 2012. Después de sus varias visitas a España, sería su primer viaje a otros países latinoamericanos, fuera de Brasil, y al más grande y poblado de lengua española, México, que es también el segundo del mundo por número de católicos.
Fueron meses de gestión. Con año y medio de anticipo, el gobernador Juan Manuel Oliva ha estado negociando la visita del sumo Pontífice al estado de Guanajuato, situado en el centro de México. El primer encuentro se dio en El Vaticano, cuando el mandatario asistió para entregar un nacimiento artesanal de Guanajuato, con piezas de tamaño real y realizado por habitantes de la región. La negociación continuó en la misma visita cuando Oliva Ramírez organizó una cena con comida típica de su estado para el Papa.
Los lugares escogidos tienen un especial significado e importancia para los mexicanos. Por un lado, el Bajío es una zona altamente habitada y se constituye con el más elevado porcentaje de población católica del país. En las cinco anteriores visitas papales a México, ninguna de las ciudades del Bajío se incluyeron en el recorrido. En esta ocasión, el Papa Benedicto haría de esta región central de México el objetivo de su peregrinación. La visita del Papa se contempla del 23 al 25 de marzo de 2012 e incluye los municipios de León, Silao y Guanajuato, con un recorrido planeado al Santuario de Cristo Rey en el Cerro del Cubilete y la capital del estado.
Otro motivo de importancia es la elección del Santuario de Cristo Rey, en la montaña de El Cubilete, a 2600 metros de altura sobre el nivel del mar. Se trata de uno de los centros principales de peregrinación con que cuenta la Iglesia católica mexicana y es un lugar emblemático por considerarse el centro geográfico del país. La majestuosa estatua de Cristo Rey que se yergue en la cima de la montaña, mide 22 metros y tiene los brazos extendidos para abarcar simbólicamente a toda la geografía y sus moradores. La estatua se puede ver, en los días claros, desde muchos kilómetros de distancia porque la cima de la montaña termina en punta y es en realidad un antiguo volcán apagado.
Desde los años veinte del siglo pasado el Cristo Rey de El Cubilete es un punto de referencia importante de los católicos mexicanos. La Iglesia sufrió una dura persecución religiosa, a raíz de la revolución mexicana, que se recrudeció en los años veinte y treinta. De hecho, una primera estatua erigida en la montaña fue dinamitada por fuerzas gubernamentales. Años después una vez terminado el conflicto de levantó la estatua actual, que representa un signo de pacificación y de reconciliación entre los mexicanos. A este lugar iría también en peregrinación el Papa Ratzinger, si bien por la altura su permanencia allí se reduciría a pocos minutos.
Benedicto XVI a sus 84 años sigue sorprendiendo al mundo, pues al inicio de su pontificado muchos vaticinaban que apenas si saldría de Italia. En cambio, lleva ya varios viajes internacionales a las espaladas, algunos que se pintaban con los más negros nubarrones como fue su visita al Reino Unido en septiembre de 2010 y la reciente visita oficial a su patria alemana, en septiembre de 2011. Ambas resultaron un éxito rotundo, dejando sin palabras a sus objetores y habituales difamadores, quienes ya no saben qué inventar visto que este Papa tumba y desenmaraña todas sus mentiras.
Entre las salidas internacionales del Papa no viajero hay que incluir las exitosas Jornadas Mundiales con la presencia de varios millones de jóvenes en Alemania, Australia y España. Esta vez el Papa y la Santa Sede han vuelto su mirada hacia el continente de la esperanza, donde vive casi la mitad de los católicos con que cuenta la Iglesia y se ha elegido México, en representación de las naciones hispanoamericanas porque el español es el idioma en que más rezan los católicos. Pero también Cuba queda incluida en el viaje y la elección no es casual. Después de los oscuros años del comunismo castrista, Cuba necesita rehabilitarse como nación y el Papa iría allí para reconfortar a la Iglesia católica todavía mayoritaria entre las confesiones religiosas de la isla.
Con estos nuevos viajes a Cuba y México programados para el 2012, Benedicto XVI simbólicamente estaría abarcando el globo entero, al haber viajado ya a los cinco continentes. Debido a su edad los médicos son muy prudentes y desaconsejan más de dos traslados intercontinentales por año. Sin embargo mientras la salud y energías del Papa le permitan viajar y llegar a más iglesias locales, él seguirá haciéndolo y no dejará de asombrar al mundo por los resultados tan positivos que logra. Todas las previsiones y vaticinios fatalistas que le colgaron sus detractores han caído estrepitosamente.

